miércoles, 18 de julio de 2007


MERCEDES ESCOLANO

CAFÉ & TABACO


La vida está hecha de pequeños vicios (o de grandes, depende de quien los calibre). Café y cigarrillos han sido algunos de los míos. Tal vez os parezcan carentes de originalidad, vulgares y cotidianos, pero un vicio es algo que se repite, a lo que uno se acostumbra, y llega el día en que parece insustituible. Muchos de mis poemas, cartas y diarios han crecido envueltos por el humo azul del tabaco y el aroma de un café recién hecho, testigos mudos, amigos silenciosos de los momentos más íntimos e intensos de la creación. Si pudieran contar lo que han visto, me temo que nos reiríamos un buen rato, pues serían capaces de destapar muchos trapos sucios: mis trampas de escritor, por ejemplo. Pero juego con ventaja, ya que han prometido guardar mis secretos. Mercedes Escolano

El hombre elegante se ha apeado de la limusina, fuma un cigarrillo inglés. Mira a la jovencita con sombrero de fieltro, de hombre, y zapatos dorados. Se dirige lentamente hacia ella. Resulta evidente: está intimidado. Al principio, no sonríe. Primero le ofrece un cigarrillo. Su mano tiembla.

Marguerite Duras
El amante



PROPÓSITO DE ENMIENDA


En los bolsillos se hunden las manos más remotas,
apetece un café y empapado de lluvia,
aunque queme la lengua y las entrañas,
un hombre entra chorreando en la taberna.

El hombre prende un cigarro con desdén,
amargo el gesto de la boca.
A sus labios cansinos sorprender ya no puede
el sabor del tabaco, la indolente costumbre.

Sudor y vaho respira en el local cerrado.
Lo observa a cada sorbo un grupo de clientes.
Concentrado en el rostro del recién llegado,
aspira a compartir su taza, su humo, su alma.

Afuera llueve y llueve calando las vísceras:
la misma rutina un día tras otro.
Incluso vivir resulta un juego sucio
si se remueve el poso distraídamente.

Una taberna, un hombre, una historia insulsa,
la lluvia como telón de fondo para un poema
que, curiosamente, habla de mí,
un tipo vulgar que fuma y bebe.

Prometo en el futuro cambiar de personaje,
inventar historias fabulosas, nada que se parezca
a las mediocres escenas de mi vida.
Prometo en cada verso decir una mentira.


MERCEDES ESCOLANO nació en Cádiz en 1964.
Ha publicado los poemarios Las bacantes (1984), La almadraba (1986), Felina calma y oleaje (1986), Estelas (1991; 2005), Reales e imaginarios (1993), Malos tiempos (1997; 2001), Islas (2002) y Fascinación del Atlántico (2007). Su obra ha sido recogida en la antología Juegos reunidos (2006). Actualmente dirige la colección de pliegos de poesía Siete Mares, publicados por la Diputación Provincial de Cádiz. Es profesora de Lengua y Literatura Castellana en un instituto de El Puerto de Santa María (Cádiz).